Ubicado en el vibrante corazón de Granada, La Casual promete una experiencia culinaria relajada y acogedora. Sin embargo, tras una reciente visita, me quedé con una sensación agridulce. Si bien el ambiente y el servicio fueron destacables, la comida no logró estar a la altura, especialmente cuando se compara con su aclamado hermano mayor, Negro Carbón.
La Casual encanta desde el momento en que se cruza su umbral. Con una decoración moderna y un ambiente acogedor, es un lugar perfecto para cenas informales y reuniones con amigos. El servicio fue atento y eficiente, con el personal mostrando amabilidad y conocimiento, lo que hizo que la velada transcurriera de manera agradable y sin contratiempos.
Los entrantes de la noche fueron una mezcla de curiosidades y decepciones. Las gyozas de cordero con yogurt de menta fueron el plato más interesante y creativo de la velada. La combinación de cordero con la frescura del yogurt de menta prometía una experiencia exótica. Sin embargo, la textura del cordero resultó ser algo seca, lo que restó parte del disfrute y la riqueza esperada de este plato. A pesar del esfuerzo en la presentación, el relleno no logró mantener la jugosidad que caracteriza a una buena gyoza, lo que hizo que el plato no cumpliera completamente con sus promesas de sabor.
En los platos principales, el New York Steak, aunque de buen sabor, resultó algo correoso a pesar de haber pedido un punto poco hecho. Los puerros a la brasa fueron el plato más decepcionante: aunque la cecina que los acompañaba era exquisita, el puerro en sí se volvía pesado después de algunos bocados y se echó en falta un acompañamiento que equilibrara mejor el plato. Además, el queso fundido sobre el puerro no estaba fundido, lo que afectó negativamente la textura y el sabor.
La Casual tiene todos los ingredientes para ser un destacado en la escena gastronómica de Granada: un ambiente encantador y un servicio excelente. Sin embargo, las inconsistencias en la calidad de la comida, especialmente cuando se compara con la experiencia superior de su hermano mayor, Negro Carbón, dejan una sensación de que algo falta. Con algunas mejoras en la cocina, La Casual podría realmente cumplir con sus promesas y ofrecer una experiencia culinaria que no solo sea relajada, sino también verdaderamente memorable.